Se estima que alrededor de 400 mil personas cruzaron anualmente la frontera entre México y Estados Unidos en el periodo 2001-2005. Al mismo tiempo, los estados de mayor tradición migratoria internacional han disminuido sus flujos migratorios, cediendo su lugar a estados que en décadas anteriores presentaban tasas de migración muy bajas o nulas. Aunado a ello, los grandes centros urbanos han dejado de ser el principal destino de la migración al interior del país, dejando en su lugar a las ciudades intermedias.
Por otra parte, los flujos de remesas se han convertido en una de las principales fuentes de divisas en el país: en el año 2005, éstas alcanzaron la cifra aproximada de 20 mil millones de dólares. El enorme crecimiento de las remesas ha hecho surgir un intenso debate respecto a las ventajas, pero también posibles riesgos, que estos recursos representan para México en el ámbito macroeconómico y en el ámbito de la economía de las familias receptoras.
Tema crucial que se analiza en el Informe es la política migratoria internacional de México, no solo en su componente fundamental de la relación de este país con los Estados Unidos, sino también respecto de la importancia de México como país de inmigración y transmigración. Ello, debido a que cada año numerosos ciudadanos, sobre todo provenientes de Centroamérica, cruzan diariamente la frontera sur mexicana con el propósito de integrarse a la vida económica de este país o para alcanzar territorio estadunidense.
Se espera que esta tercera edición del Informe vuelva a aportar elementos útiles para la política pública en el análisis riguroso, esta vez con un tema que incide en numerosos aspectos del desarrollo humano de numerosas localidades en México: la migración. |